jueves, 7 de enero de 2016

Umbral & José Hierro




José Hierro
FRANCISCO UMBRAL, 1999


Y qué decir de este poeta, presencia/ausencia de mi vida, y qué decir de aquellos versos que dieron cuerda al corazón, y qué decir de José Hierro, el lejanísimo colega, cómo acercar hasta nosotros el tabaco y la cercanía, cómo invocar al camarada de duros ojos lanceolados, cómo leer a José Hierro a la sombra de José Hierro y sentir la voz del vino como una camaradería, fugaz amigo, maestro ignoto, yo le he visto en el mar, a veces, como en su reino de mil lanzas, y le he visto por las tabernas con la cabeza puesta a un lado, cuando dejaba la cabeza en una silla, como un casco, porque él ha sido una constante en los conciertos de la calle, en las aulas desgualdrajadas, en mortuorias exposiciones, entrando siempre entre las sombras como un urgente capitán, dejando rastros de poesía entre lentos adumbramientos, iluminando con sus manos -manos de obrero o de artesano- a las gentes de media tarde, poniendo el reloj más alto, poniendo el sol en las agujas de un reloj viejo, intemporal, y dando el pan de la poesía a los perros que dicen versos, y qué decir de este poeta, y qué decir de José Hierro.

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