viernes, 8 de enero de 2016

Libro: Travesía de Madrid (1966)



Dejo aquí este comentario del escritor Miguel Sánchez-Ostiz publicado en su blog. El peatón de Madrid va siguiendo sus pasos y lo que encuentra es sólo literatura.

Visionaria deriva madrileña
MIGUEL SANCHEZ-OSTIZ (27/01/2019)

Novela de 1966, madrileña, con un narrador navajero, macarra, chulo y parásito social que anda a la conquista de un Madrid que lo mismo puede devorarte y expulsarte al rincón de tus orígenes, Las Américas del Rastro en este caso. Un narrador en fuga través de un Madrid paleto con 25 años de paz sobre sus calles galdosianas, su barrio de Salamanca y sus desmontes siempre humeantes, poblados por gente furtiva. Buena lectura para días de fiebre y cama –de niño eran los días de Salgari–, páginas que invitan a echarse a la calle, si eso no equivaliera a un suicidio. Hace frío, mucho y «En invierno, Madrid es una ciudad dura y fría. Pero basta que asome un rayo de sol para que todo se haga más fácil». Leyendo a Umbral en sus páginas de deriva visionaria madrileña se te quitan las ganas de escribir sobre Madrid. ¿Qué más podrías escribir? Sobre la ciudad digo, no sobre el concierto de jais y esa caza de la turista tan hispana y tan casposa que empujó a Alfredo Landa en gayumbos de tigre a alcanzar las playas de los bikinis en una moto. Hoy, ese despliegue de conquistas de todas las razas y clases sociales se llevaría una pedrea que Umbral salvaría sin duda con alguna manoletina de las suyas.

No conocí más que muy de pasada el Madrid del que habla Umbral. Era una leyenda que traían de vuelta estudiantes que habían matado años en la universidad central o que nutrían el relato de los madrileños pijos o esnobs que sus familias habían enviado a estudia a provincias alguno con un descapotable a modo de equipaje: americanos, putas, chabolas, Serrano, Argüelles, la Castellana, las carreras callejeras de coches, los clubs… El curso, de Payno, Castillo Puché, Costa Fleming… cuando el verdadero libro del Madrid de la miseria y la dictadura era "Tiempo de silencio". No, estábamos a otras, boquiabiertos espectadores de la vida desde extramuros, desde las negras provincias de las que había huido a punta de navaja de papel y tinta el mismo Umbral.


Publicado en el blog del autor:


No hay comentarios:

Publicar un comentario